Descripción de los principales gases que provocan el efecto invernadero
Dióxido de Carbono o Anhídrido de Carbono (CO2)
El CO2 no es el gas más peligroso en toxicidad y permanencia en la atmósfera, pero sí lo es si se tiene en cuenta su concentración, mil veces superior a la de cualquier otro producto de origen industrial. Las emisiones de gas carbónico (CO2) representan el 60 por ciento del efecto invernadero derivado de la actividad humana.
El origen del CO2: Se genera al oxidarse el carbón o cualquier compuesto que lo forme, y nada mejor para ello que la combustión, empezando por hidrocarburos de automóviles y calefacciones industriales, la antracita y la hulla de las centrales térmicas, la turba de las chimeneas, los incendios forestales y, en menor proporción, el gas.
El CO2 antropogénico (originado en la actividad humana) varía sensiblemente según la zona. En los Estados Unidos se debe al transporte; en China, a la industria y a las térmicas; en los países de la OPEP, a las centrales de petróleo; y en los países pobres, con menor contaminación, a la quema de leña para hacer fuego (calor, cocina)
La inyección total de gas carbónico en la atmósfera en 1990, como resultado de la actividad humana, se estimaba en 30.000 millones de toneladas métricas anuales, lo que representa una aportación de un poco más de 8.000 toneladas anuales de carbono.
La atmósfera contiene unos 750.000 millones de toneladas de carbono. Intercambia anualmente 90.000 millones de toneladas aproximadamente con los océanos, y 100.000 millones adicionales con la biosfera terrestre.
Los procesos naturales generan un balance entre lo que se emite y lo que se absorbe. Pero las evidencias indican que sólo un poco más de la mitad de las emisiones de carbono producto de la actividad humana es absorbida en estos procesos naturales. El resto (45 por ciento) contribuye a aumentar la concentración de carbono en la atmósfera, y por lo tanto, la retención de calor solar. El CO2 registra un tiempo de permanencia atmosférica de 100 a 150 años.
El metano (CH4)
El metano, generado en actividades agropecuarias, es responsable del 16 por ciento del efecto invernadero.
El origen del CH4: El metano surge fundamentalmente de la descomposición de la materia orgánica en ambientes pobres en oxígeno, y sus principales productores son el ciclo digestivo del ganado, ciertos cultivos (por ejemplo, los arrozales), los vertederos y, en menor proporción, los incendios forestales, la actividad de las termitas y otros insectos.
La producción de metano se estima en 500 millones de toneladas métricas anuales, de las que 345 millones son producto de la actividad humana. La mayor proporción es neutralizada por los radicales OH, relacionados principalmente con la presencia de vapor de agua en la atmósfera.
No obstante, la destrucción de los radicales OH por el continuo aumento de las emisiones de CO2, que también reacciona con ellos, puede estar disminuyendo la neutralización del metano en la atmósfera, contribuyendo a alargar su vida útil como agente del cambio climático.
Aproximadamente el 90 por ciento de las emisiones de metano son neutralizadas por este proceso. Tan sólo unos 45 millones de toneladas métricas anuales inciden en el cambio climático.
Aunque este volumen es considerablemente inferior al de CO2, su efecto se magnifica porque la contribución de cada molécula de metano en el efecto invernadero es aproximadamente veinticinco veces superior a la de cada molécula de CO2. La concentración de metano en la atmósfera se ha duplicado en los últimos doscientos años. Su tiempo de permanencia en la atmósfera es de siete a diez años.
El óxido nitroso
Los óxidos nitrosos (N2O) representan el seis por ciento del efecto invernadero.
Origen del N2O: Proviene principalmente de las chimeneas de las centrales energéticas que utilizan carbón, de los tubos de escape de los automóviles, y de la acción de los fertilizantes nitrogenados que se utilizan en agricultura.
El óxido nitroso también se libera por la degradación de fertilizantes nitrogenados y estiércol del ganado. Aunque su concentración en la atmósfera es escasa, una molécula de N2O tiene un poder de calentamiento global 230 veces superior a la del CO2, con un tiempo de permanencia en la atmósfera de 150 años.
Los clorofluorocarbonos
La producción de cloro-fluoro-carbonos (CFCs) contribuye con aproximadamente el catorce por ciento del efecto invernadero.
Origen de los CFCs: Son gases no naturales -origen puramente industrial- con poder tóxico. Son sustancias químicas sintéticas, formadas por cloro, flúor y carbono.
Las moléculas de CFC tienen una larga vida activa. El CFC-11 es activo durante unos 65 años y el CFC-12 durante unos 110 años. Cada molécula de CFC-11 y de CFC-12 contribuye 3.500 y 7.300 veces más, respectivamente, al efecto invernadero que cada molécula de CO2. En 1985 se registró una producción anual de 330.000 toneladas de CFC-11 y 440.000 toneladas de CFC-12.
Los CFC también destruyen la capa de ozono en la atmósfera, y hacen que una mayor proporción de rayos ultravioletas llegue a la superficie de la Tierra. Las moléculas de CFC son fraccionadas por rayos ultravioletas produciendo cloro. Éstas a la vez reducen el ozono a oxígeno al sacarle uno de sus átomos. El cloro no sufre un cambio permanente, por lo cual, cada molécula puede repetir el proceso, destruyendo miles de moléculas de ozono.
Una mayor incidencia de rayos ultravioleta tendría importantes efectos tanto en la agricultura como en la salud humana. El cáncer de piel, los problemas oculares y las afecciones del sistema inmunológico son las amenazas más inmediatas para la salud de la población humana. Podrían también presentarse efectos adversos sobre las algas y el plancton, bases de la cadena alimenticia en el mar.
Los sustitutos del CFC, los hidrofluorcarbonos (HFC) y los hidroclorocarbonos (HCFC),son menos nocivos para el ozono, pero contribuyen de la misma manera al efecto invernadero. Así, pues, sólo pueden ser considerados soluciones transitorias.
A causa de los efectos de las emisiones de CFCs, al bajo volumen que se produce con otros gases, y al desarrollo de sustitutos, fue posible un acuerdo internacional para reducir la producción. El Protocolo de Montreal de 1987 limitó la producción a los niveles ya conseguidos en ese año y propuso reducir las emisiones en 50 por ciento para el 2000.
El ozono troposférico (O3)
Aunque el ozono en la estratósfera forma una capa protectora que nos protege de los rayos ultravioletas que provienen del sol, su presencia en la baja atmósfera, o tropósfera, contribuye al efecto invernadero. Cada molécula es 2.000 veces más efectiva al atrapar calor que una molécula de CO2.
El origen del O3: Se genera por la reacción de la luz solar con contaminantes comunes, como el monóxido de carbono, los óxidos nitrosos y los hidrocarburos. En los trópicos, su tiempo de permanencia en la tropósfera es de horas a días.
El hexafluoruro de azufre (SF6) y los perfluorocarbonos (PFC) también están incluidos en el Protocolo de Kioto porque, aunque su producción es escasa, son muy tóxicos y de larga permanencia.
Ver PSU: Historia y Ciencias Sociales. Pregunta 01
Fuentes Internet:
Ver, además:
Es propiedad: www.profesorenlinea.cl. Registro Nº 188.540
No hay comentarios:
Publicar un comentario